Debuté con Diabetes tipo1 a los 16 años, en mi plena adolescencia fui un poco rebelde o mejor dicho mucho, y sé que eso a mi madre la hacia estar siempre preocupada y al pendiente de mi,  ………Mi madre  ya no está en este mundo, pero sé que desde donde este sigue cuidándome y recordándome que mi salud debe ser mi principal prioridad.
Ella estudio un diplomado en educación en diabetes, solo por mi y para cuidarme mejor y yo aun así, nunca permití que me inyectara o me checara mi glucosa, no la dejaba meterse con mi diabetes, creía que era problema mío nada más y no quería que nadie se preocupara por mi o me dijera que hacer (en el fondo lo único que quería era ahorrarle angustias y preocupaciones a ella), en ese tiempo no lo valoraba, pero ahora como me gustaría escucharla decir una vez mas: “Checate Rosa Ileana” o “¿ya te pusiste la insulina?” Esas frases que antes aborrecía ahora las extraño mas que a nada.
Ahora me arrepiento de no haber sido una mejor hija. Mi madre fue una guerrera, lucho contra el cáncer de ovario durante 4 años hasta el último día de su vida y me enseño a ser guerrera yo también y no dejarme vencer, ese fue su mayor ejemplo, su legado para mi y para mi hermano.  Ahora después de casi 5 años de su ausencia y que mi hemoglobina glucosilada esta en 6.4% (y mis planes son mejorar aun más),  ahora que me checo casi cada hora, que me preocupo por los carbohidratos que como, que asisto a la fundación esperanza y estoy en grupos de apoyo para personas con dt1, que trabajo duro para pagar mis sistema de monitoreo continúo de glucosa y mi microinfusora de insulina, mi mayor consuelo es que tal vez, allá donde esta por fin se siente orgullosa de mi y de mis logros.
Y gracias a todas las mamas que hacen hasta lo impensable por sus dulces guerreros, sepan que la vida las eligió por que son fuertes y nadie mas podía con el trabajo. Son especiales, valientes y las admiramos, y créanme que aunque como hijos con dt1 seamos rebeldes y a veces las aborrezcamos por querer controlarnos todo el tiempo, por no dejarnos comer lo que queremos o por que quieran pincharnos para checarnos o inyectarnos, las amamos y valoramos su esfuerzo y dedicación.
Gracias por tantas veces hacer a un lado sus sueños, sus planes, sus vidas, para convertirse en nuestro pilar. Sin ustedes no tendríamos esa fuerza para seguir y no derrumbarnos.
¡Gracias Mamá Laura Ofelia Rizo Castellanos! ¡Gracias a todas las mamás de los guerreros tipo 1!.
Esta es la única foto que tengo en la que salimos solo ella y yo, yo tenia como 20 años y fuimos en un viaje de mama e hija a Cancún.