Por: Angela Jaramillo

Cuando sentimos hambre es porque el cuerpo necesita energía para poder realizar todas sus funciones y esa energía proviene de los alimentos que, una vez digeridos, el cuerpo convierte en glucosa.

Tenemos sensaciones de apetito y de saciedad y los niveles de glucosa en la sangre se encargan de enviar esa información al cerebro y éste envía el estímulo o la sensación de hambre; el cuerpo no tiene la energía o glucosa necesaria para llevar a cabo numerosos procesos. Al ingerir alimentos, el cuerpo recibe la energía suficiente. Podemos decir entonces que muchas veces los niveles de glucosa le avisan a tu cuerpo si es necesario o no comer.

El estómago también es un regulador del apetito: cuando permanece por un largo periodo sin recibir alimentos se contrae y al contraerse, el deseo de comer se intensifica; cuando hay alimentos en su interior, la señal llega al centro de saciedad y no precisamos comer más.

El clima también tiene gran influencia en el apetito, habrán notado que en época de invierno aumenta el deseo de comer y ese consumo de calorías nos permite mantener una buena temperatura corporal.
En las personas con Diabetes, especialmente cuando están descompensadas, (o aquellas que aún no saben que tienen diabetes: hambre en exceso es un síntoma), el mecanismo de hambre/ saciedad se ve afectado debido a que la glucosa no puede entrar en las células, entonces el centro de saciedad no recibe la información para detener la ingesta de alimentos. Se siente mucha hambre, se come en cantidades exorbitantes y a pesar de esta gran ingesta, se pierde peso ya que el cuerpo utiliza la grasa como fuente de energía.
Cuando los niveles de glucosa en sangre están bajos también se siente un hambre voraz.

Observe cómo está su alimentación, si su diabetes está bajo control.

Recuerde, la forma eficiente de regular el apetito es tener una alimentación equilibrada.

Escrito por Angela Jaramillo, Educadora en Diabetes, de Querida Amiga Diabetes /Colombia