MUCHAS GRACIAS ARACELY

Siempre he creído que un agradecimiento es la mejor oportunidad para ser recíproco con una buena acción  que  alguien tuvo hacia otro  en algún momento de la vida; pero este agradecimiento tiene una intención, un motivo especial y diferente, porque me toca hacerlo luego de haber vivido la peor pesadilla que junto a mi familia jamás pensé vivir, y luego de 85 días de vivir en un hospital y haber comprobado el verdadero poder de la fe,  el milagro de Dios y el gran aprecio que nos demostraste   en aquellos aciagos momentos, en los que la vida de mi pequeña Melissa estuvo a punto de extinguirse.

Probablemente este agradecimiento te debía haber llegado mucho antes, pero fueron tantos  los fantasmas y las exaltaciones febriles que me impedían escribirte  para plasmar en este agradecimiento, lo que mi espíritu siente al dirigirme a ti ahora,  con la tranquilidad que antes no tenía.

Todo lo que hiciste por  mi pequeña Melissa, los consejos acertados en el manejo de las dosis de insulina que ella necesitaba y que en el hospital nadie acertaba, no sé qué hubiera pasado si  no nos hubieras apoyado en esos momentos y en el transcurso de la penosa enfermedad de mi hija; Cuando parecía que todas las puertas se cerraban, que la resignación a perderla  era lo único a esperar, siempre estuviste ahí  para devolvernos la esperanza de vida; Jamás olvidaré que en medio de la desesperanza que sentíamos, estuviste ahí para festejar los 50 años de mi esposa, y junto que junto a un grupo de amigos compartieron esos momentos en medio de tanta tristeza q sentíamos, que gesto tan noble, tus frases de aliento nos ayudaron a mitigar el dolor, a controlar la desesperación, ha llenarnos de fe y esperanza, y  juntos derramamos muchas lágrimas.

Hoy que el tiempo ha transcurrido y veo a mi Melissa recuperándose contra todo pronóstico, te veo a ti y a FUVIDA como gestores de esta recuperación, cada uno contribuyó además y a su manera, con palabras de aliento, con visitas, llamadas, regalos, oraciones, como no agradecerles por tan bellos gestos, decirles gracias no es suficiente, por eso he querido de esta manera expresarte mi inmenso reconocimiento por todo lo recibido.

He aprendido que en los  momentos difíciles por los que pasamos, nada de lo que materialmente hayamos conseguido  tuvo  tanto valor como  tu amistad  a tal punto de estar convencido que eres para mi familia el tesoro más preciado a conservar.

En nombre de Melissa, de mi esposa Beatriz y en el mío, GRACIAS A DIOS, POR HABERNOS PERMITIDO CONTAR CON TU AMISTAD Y APOYO, ERES UNA VERDADERA AMIGA Y UN EXCELENTE SER HUMANO; QUE EL TE BENDIGA SIEMPRE.

 

Dr. Richard Ponce Andrade.

Manta, 16 de septiembre del 2014.