La diabetes tipo1 es la carencia total de insulina, la hormona que regula el azúcar en la sangre. En un principio, los síntomas son visibles, pero en la mayoría de los casos no son considerados como síntomas de una enfermedad y eso retrasa el diagnóstico. Por eso es importante estar atentos.

“Los síntomas de la diabetes tipo 1 son: mucha orina, mucha sed, mucha hambre y pérdida de peso”.

Antes de ser diagnosticados, los niños que tienen diabetes 1 y que ya acuden a la escuela, presentan signos de cansancio y bajo rendimiento escolar. Esto se debe a la falta de la energía proveniente de los carbohidratos, ya que la carencia de insulina en su organismo, no permite el paso de los alimentos a las células.

 Las Maestras pueden ser de gran ayuda observando los síntomas para contribuir con un diagnóstico oportuno. Por ejemplo, si los niños se duermen durante las clases, si les cuesta mucho esfuerzo realizar actividad física o si acuden con frecuencia al baño, esto debe ser reportado y tener el seguimiento adecuado.

Estos síntomas de cansancio y debilidad también pueden ocurrir en niños que ya tienen el diagnóstico de diabetes 1, pero que no mantienen un buen control de su condición.

Es importante recordar que, en los pacientes diagnosticados con diabetes tipo1, una dieta estricta y la actividad física esforzada no garantiza una buena salud  y que éstas no son alternativas al uso de insulina. La administración de insulina no puede ser reemplazada y la mayoría de las veces se necesitan dosis extra de insulina durante la jornada escolar, por lo que debe haber un adecuado control de los niveles de glucosa en este período.

 ″Para la diabetes tipo1, el único tratamiento es la administración de insulina″

 Mantener una alimentación balanceada, con porciones regulares durante el día y consumo controlado de carbohidratos simples es muy importante. La nutricionista puede ayudar con una buena guía al respecto.

Además hay que recordar que el tratamiento con insulina es cambiante. Se requieren más dosis de insulina  cuando aumenta el consumo de carbohidratos o en presencia de un virus o bacteria y se requiere menos insulina cuando hay actividad física. Por tal motivo, es imprescindible conocer los tipos de insulina y sus formas de acción para mantener niveles de glucosas óptimos.